Islandia vista desde un ojo de pez


Este verano he regresado a Islandia para presentársela a mi familia, para que pudieran vivir en sus carnes aquello que yo sentí y disfruté el otoño pasado. Quizás no es la mejor época para conocerla, finales de agosto, mucha gente, pocas posibilidades de auroras, nada de nieve, y creo que no muestra su verdadero carácter, como ya comentaba en su día (aquí), :  si Islandia tiene un carácter, se me asemeja al de algunas mujeres (como la mía), una tierra maravillosa llena de matices, de luz, y rincones por descubrir, que un día se despierta dulce y cariñosa, y en un instante muestra todo su carácter y personalidad indomable, salvaje y deliciosa al mismo tiempo, porque así es ella, ya que el tiempo en general nos fue muy favorable excepto por las tardes y noches.

Pero en este caso este post va a ser un poco diferente a mis habituales historietas, ya que hoy os quería hablar de una lente con la que he disfrutado como un enano, el ojo de pez 8-15mm de Canon. Nunca me habían llamado la atención este tipo de objetivos, por lo exagerada de su deformación, y no conseguía ver fotos de otros fotógrafos que me llamaran la atención, hasta que vi una de Logan de un árbol que parecía tener vida bajo un cielo tenebroso. Aunque este viaje no me lo plantee como fotográfico, si no mas bien familiar, la cabra tira al monte y en el último momento se lo solicité a Canon, tras haberlo probado anteriormente y comprobar que para ciertas imágenes me podría aportar muchas cosas.

  objetivo 8-15

Hipótesis de partida:

  1. Este post no pretende ser un artículo técnico sobre el mismo, para ello existen expertos en la materia y webs especializadas, aquí tenéis algunos enlaces: Ken RockwellCameralabs, solo doy mi opinión como usuario, y por supuesto, no seré hipócrita, colaborador del CPS de Canon.
  2. El ojo de pez no lo he utilizado en este viaje por la noche, pero si anteriormente y pronto podré enseñar los resultados que creo son atractivos.

Avión abandonado en islandia

Partimos de la base de que en el mercado de angulares y grandes angulares, cada año aparecen lentes mejores, y esto no es baladí para los aficionados a las nocturnas. Por un lado implica que las marcas están cambiando de estrategia hacia objetivos de mayor calidad, y por otro que el aficionado o profesional demanda angulares mejores y está dispuesto a pagar mas dinero que hace unos años. El ejemplo claro es el nuevo buque insignia de Canon, el 11-24mm, considerado por muchos el mejor angular que se ha diseñado, entre los que me incluyo (aunque mi lista de angulares probados no es muy amplia), tiene un precio cercano a los 3000 euros.

Se trata de un objetivo de la clase L de Canon, lo que implica calidad, a simple vista robusto, y compacto, un amigo un día me dijo que para saber si un objetivo era bueno lo pesara, a mas peso mejor, es un exagerado, pero en bastantes ocasiones funciona jejeje. Algo que no me convence es que es f4, aunque lo es desde 8 a 15mm, prefiero 2.8 para nocturnas, si puedo elegir pero es que no se puede tener todo. Pero sigamos por lo que si me gusta:

  • Angulo de visión de 180º, en mi caso no lo he utilizado, casi todas las fotos que hice tiré a 15mm, lo que me permitió también tenerlo protegido con el parasol, ya que por debajo de 15mm viñeta si lo tienes colocado.
  • Distancia minima de enfoque de 15cm¡¡ como digo en los talleres, por que solo hacemos nocturnas con todo enfocado, estrellitas y desde la altura de los ojos? en el caso de aquí abajo, me centré en esta planta tan común en Islandia y que me encanta, con Gullfoss desenfocado…oh por Dios, como hago eso? como soy capaz de desenfocar esa maravilla y centrarme en una vulgar planta?. Este ojo de pez me está trastornando aun mas.

Catarata de Gullfoss

  • El enfoque me pareció rapidísimo y apenas sonaba, aunque con esa focal tampoco es que sea muy necesario, ya que apenas enfoquemos a un metro y medio tendremos todo en foco para casi cualquier apertura.
  • Las posibilidades compositivas son geniales, con esto quiero decir, que fotos que tenía ya muy vistas, como las de los hielos de Jokulsarlon, el objetivo me permitió darle una vuelta de tuerca mas, realizando por ejemplo, tomas cenitales con la cámara montada en el trípode y sujetada a pulso para que no s eme vieran los pies, la distorsión que se provoca con los picados y contrapicados me pareció muy interesante, dando ese aspecto de mundo en el horizonte.

hielos de la playa de jokulsarlon en islandia

Montaña de landmannalaugar

 

  •  Al ser tan angular, para ciertas situaciones el ojo de pez de Canon me ha permitido transmitir sensación de lugar, es decir, meterte en la localización. Aunque esta denominación se le suele dar a las tomas donde parte de la fotografía se encuentra en otro medio, como el agua o el aire, es decir, una fotografía con la mitad del encuadre sumergido y la otra no, si observas la siguiente imagen veréis a lo que me refiero: esa valla nos lleva hacia el fondo de la toma como si estuviéramos allí.

Fotografo enfrente de catarata

 

  • Me ha permitido también reírme mucho realizando retratos, ahí me podeis ver jejeje, acercando muchísimo la lente a tu cara, los rasgos se deforman muchísimo, quedando imágenes como esta.

1_148

 

 

Lo dicho, a partir de ahora llevaré este ojo de pez entre mis bártulos fotográficos, algo impensable hace unos meses, por su nitidez y por sus posibilidades para realizar tomas muy diferentes a las habituales con un angular, siempre teniendo en cuenta la deformación que provoca especialmente en los extremos o cuando acercamos mucho el objeto principal al objetivo.


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